Los vasos de precipitados son muy comunes en laboratorios y hospitales. Resistentes al calor, cuentan con picos vertedores y graduaciones claras. Se utilizan ampliamente para calentar, disolver, mezclar, hervir, fundir, evaporar, concentrar, diluir y clarificar reactivos químicos mediante precipitación. Generalmente, se encuentran disponibles en diversos tamaños, desde mililitros hasta litros, principalmente en dos tipos: de baja y alta capacidad, y están fabricados en vidrio de borosilicato de alta calidad.